Todos los meses, en los seguros sociales de tu plantilla, pagas una cuota de formación profesional (el 0,7 % de la base de cotización). Ese dinero no desaparece: alimenta un sistema, regulado por la Ley 30/2015 y el RD 694/2017, que te devuelve cada año un crédito de formación para gastar en formar a tus trabajadores, descontándolo de las cuotas de la Seguridad Social. Las empresas de 1 a 5 trabajadores tienen garantizado un mínimo de 420 € anuales; a partir de ahí, el crédito es un porcentaje —entre el 50 % y el 100 % según la plantilla— de lo que ingresaste el año anterior por esa cuota. La mayoría de los restaurantes pequeños no lo gasta, y no por falta de necesidades formativas: por no saber que existe o creer que el trámite no compensa.
Cómo funciona el sistema, en dos minutos
La Ley 30/2015, de 9 de septiembre, regula el Sistema de Formación Profesional para el Empleo en el ámbito laboral, y el Real Decreto 694/2017 la desarrolla. Dentro de ese sistema, la formación programada por las empresas permite a cada empresa disponer de un crédito anual para la formación de sus trabajadores, que se hace efectivo mediante bonificaciones en las cotizaciones a la Seguridad Social. La gestión y el seguimiento corresponden a FUNDAE (Fundación Estatal para la Formación en el Empleo), a través de cuya aplicación se comunican las acciones formativas.
El circuito completo:
- Generas crédito: tu cuota de formación profesional del año anterior (0,7 % de la base) determina, junto con tu plantilla, el crédito disponible este año.
- Organizas la formación: con una entidad externa, con una entidad organizadora que gestione el trámite, o internamente con tus propios medios.
- La comunicas a FUNDAE a través de su aplicación, con los plazos de comunicación previa al inicio.
- Impartes y documentas: asistencia o seguimiento, contenidos, duración, participantes.
- Te bonificas: descuentas el coste bonificable en las cuotas de la Seguridad Social.
El crédito es anual: lo que no se usa dentro del ejercicio, con carácter general, se pierde. De ahí que planificar la formación del año —la obligatoria y la de negocio— con el crédito delante sea parte del plan de formación anual.
Cuánto crédito te corresponde: la tabla
El crédito se calcula aplicando un porcentaje, que depende del tamaño de plantilla, a la cuota de formación profesional que ingresaste el año anterior:
| Plantilla media | Porcentaje de la cuota que recuperas como crédito |
|---|---|
| 1 a 5 trabajadores | Crédito mínimo garantizado de 420 € anuales |
| 6 a 9 trabajadores | 100 % |
| 10 a 49 trabajadores | 75 % |
| 50 a 249 trabajadores | 60 % |
| 250 o más | 50 % |
La lectura importante para hostelería: el sistema está diseñado a favor del pequeño. Un bar con tres empleados dispone de 420 € al año aunque su cuota ingresada fuera muy inferior, y un restaurante de 8 personas recupera el 100 % de lo cotizado por formación. Es dinero ya pagado: la única manera de perderlo es no usarlo.
Un ejemplo de cálculo (ilustrativo)
Supón un restaurante con 12 trabajadores de plantilla media. Durante el año anterior, la suma de sus cuotas de formación profesional (el 0,7 % de las bases de cotización de toda la plantilla) fue de, digamos, 1.000 €.
- Con 12 trabajadores, el tramo aplicable es 10-49 → 75 %.
- Crédito del año: 1.000 € × 75 % = 750 €.
Con 750 € se cubre, a precios reales de mercado, un paquete anual razonable: la formación de higiene y alérgenos de las incorporaciones, un refresco para el equipo actual y alguna formación de negocio (venta en sala, vino). El mismo restaurante con 7 trabajadores y 600 € de cuota tendría 600 € (100 %); con 4 trabajadores, 420 € garantizados.
Las cifras de cuota son ilustrativas: tu cuota real depende de las bases de cotización de tu plantilla. El dato exacto de tu crédito disponible lo consultas en la aplicación de FUNDAE o a través de tu asesoría laboral o entidad organizadora.
Cómo se comunica y quién hace el papeleo
La formación programada se comunica a través de la aplicación de FUNDAE, con comunicación previa al inicio de cada acción formativa (y de sus grupos), dentro de los plazos que el sistema establece. Terminada la formación, se comunica la finalización con los participantes y se aplica la bonificación en los seguros sociales.
Para hacerlo tienes dos caminos:
- Gestionarlo directamente como empresa bonificada, con tus certificados digitales y tu asesoría laboral aplicando las bonificaciones en las cuotas. Da más control y exige más orden.
- Delegar en una entidad organizadora, que agrupa a varias empresas, hace las comunicaciones y te deja la bonificación lista para tu asesoría. Es la vía habitual en pymes; suele ser el propio proveedor de formación quien la ofrece.
Dos reglas de oro operativas: nada de empezar un curso sin haberlo comunicado —una acción no comunicada en plazo no se bonifica— y guardar todas las evidencias (controles de asistencia o de seguimiento, contenidos, diplomas), porque el sistema está sujeto a seguimiento y control y las bonificaciones mal justificadas se devuelven.
La formación interna también se puede bonificar
Un punto que casi nadie aprovecha: la formación impartida por la propia empresa con sus medios —el jefe de cocina formando en las fichas de la carta, el encargado entrenando el protocolo de alérgenos— también puede bonificarse si se organiza como una acción formativa de verdad y no como una charla improvisada. En la práctica, eso exige:
- Programa definido: objetivos, contenidos y duración concretos, no "formación de cocina" a secas.
- Comunicación previa a FUNDAE en plazo, como cualquier otra acción.
- Control de asistencia o de seguimiento de cada participante, con firma o traza equivalente.
- Evidencias del contenido impartido: materiales, presentaciones, vídeos, test.
- Costes justificables, calculados conforme a las reglas del sistema (costes de impartición, organización, salariales según los límites aplicables).
Fíjate en que estos requisitos coinciden casi punto por punto con las evidencias de formación que de todos modos te conviene tener para sanidad y trabajo. Bien montado, el mismo esfuerzo documental sirve tres veces: cumplimiento, bonificación y método. El formato de microformación con contenidos estructurados y test es la forma natural de darle a la formación interna la trazabilidad que el sistema pide.
Errores habituales con la formación bonificada
- No usar el crédito. El error número uno, de largo. Es dinero ya cotizado que caduca cada año; no gastarlo es regalar formación que tu plantilla necesita de todos modos.
- Comunicar tarde. La comunicación es previa al inicio; el curso que empezó ayer ya no se bonifica. Planifica el calendario formativo con los plazos delante.
- Bonificar humo. Cursos que nadie hace, asistencias firmadas en bloque, contenidos que no existen: el sistema tiene seguimiento y control, y las bonificaciones indebidas se devuelven con consecuencias. La formación tiene que ser real.
- Confundir bonificada con gratuita. La empresa adelanta el coste y lo recupera vía cuotas hasta el límite de su crédito y de los módulos aplicables. Si el curso cuesta más que tu crédito, la diferencia es tuya.
- Olvidar la formación obligatoria. La PRL, la higiene alimentaria o los alérgenos pueden programarse y bonificarse como cualquier otra acción (recordando que la PRL, además, va en tiempo de trabajo y a cargo de la empresa por el artículo 19 de la Ley 31/1995, se bonifique o no).
Qué debes recordar
- Cada empresa genera un crédito anual de formación: un porcentaje de la cuota de formación profesional (0,7 % de la base) ingresada el año anterior, regulado por la Ley 30/2015 y el RD 694/2017.
- Los porcentajes: 100 % con 6-9 trabajadores, 75 % con 10-49, 60 % con 50-249, 50 % con 250 o más; las empresas de 1 a 5 trabajadores tienen 420 € garantizados.
- El crédito se hace efectivo como bonificación en las cuotas de la Seguridad Social, y lo no usado en el año, con carácter general, se pierde.
- Toda acción se comunica previamente por la aplicación de FUNDAE; sin comunicación en plazo no hay bonificación.
- La formación interna también es bonificable si está organizada: programa, duración, control de asistencia y evidencias de contenido.
- Puedes gestionarlo directamente o a través de una entidad organizadora, la vía habitual en pymes.
- Las evidencias que pide FUNDAE son las mismas que te pedirán sanidad y trabajo: un solo sistema documental sirve para todo.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto crédito de formación tiene un restaurante pequeño?
Si tienes entre 1 y 5 trabajadores, un mínimo garantizado de 420 € al año. A partir de ahí, el crédito es un porcentaje de la cuota de formación profesional que ingresaste el año anterior: el 100 % con 6 a 9 trabajadores, el 75 % con 10 a 49, el 60 % con 50 a 249 y el 50 % desde 250. El importe exacto se consulta en la aplicación de FUNDAE o a través de tu asesoría o entidad organizadora.
¿Cómo se cobra la bonificación de FUNDAE?
No es una subvención que te ingresen: es una bonificación en las cotizaciones. La empresa paga la formación, comunica la acción a través de la aplicación de FUNDAE antes de su inicio, la imparte con sus evidencias en regla y después descuenta el coste bonificable de sus cuotas a la Seguridad Social, dentro del límite de su crédito anual. La aplicación práctica del descuento la hace normalmente tu asesoría laboral con los seguros sociales.
¿Puedo bonificar la formación que imparte mi propio jefe de cocina?
Sí, la formación interna es bonificable si cumple los requisitos de cualquier acción formativa: programa con objetivos, contenidos y duración definidos, comunicación previa a FUNDAE, control de asistencia o seguimiento de los participantes y evidencias del contenido impartido, con costes calculados conforme a las reglas del sistema. Una charla improvisada sin registro no se puede bonificar; la misma charla convertida en píldora estructurada con test y firma, sí.
¿La formación obligatoria (PRL, higiene, alérgenos) se puede pagar con el crédito?
Sí. El crédito se aplica a la formación programada por la empresa para sus trabajadores, y las materias obligatorias pueden programarse como cualquier otra. Con un matiz importante para la PRL: el artículo 19 de la Ley 31/1995 exige que sea en tiempo de trabajo (o descontando el tiempo) y sin coste para el trabajador, se bonifique o no. La bonificación alivia el coste para la empresa; no cambia esas garantías.
¿Qué pasa si no gasto el crédito de formación este año?
Con carácter general, se pierde: el crédito es anual y no se acumula indefinidamente. Es la razón por la que conviene planificar la formación del ejercicio —incorporaciones previstas, refrescos obligatorios, formación de negocio— con el crédito delante desde principios de año, en lugar de descubrir en noviembre que había dinero para ese curso de sala que se descartó "por presupuesto" en marzo.
¿Necesito una entidad organizadora para bonificarme?
No es obligatorio: una empresa puede gestionar su formación programada directamente. Pero en pymes de hostelería la entidad organizadora es la vía práctica: agrupa empresas, realiza las comunicaciones a FUNDAE en plazo, custodia parte de la documentación y deja la bonificación preparada para tu asesoría. Muchos proveedores de formación actúan como entidad organizadora, con lo que el trámite viene incluido al contratar el curso.
Fuentes oficiales consultadas
Este contenido se ha elaborado a partir de las fuentes oficiales siguientes:
- BOELey 30/2015, de 9 de septiembre, por la que se regula el Sistema de Formación Profesional para el empleo en el ámbito laboral
- BOEReal Decreto 694/2017, de 3 de julio, por el que se desarrolla la Ley 30/2015
- FUNDAEFundación Estatal para la Formación en el Empleo — formación programada por las empresas
- BOELey 31/1995, de 8 de noviembre, de Prevención de Riesgos Laborales — artículo 19 (texto consolidado)
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