Guía de compras

Stock mínimo y punto de pedido en el restaurante

Entre quedarse sin gambas un sábado y tirar género caducado el martes está el número que casi nadie calcula: el punto de pedido. La fórmula es simple — consumo medio diario por plazo de entrega más stock de seguridad —, pero la hostelería le añade una vuelta: aquí el consumo no es plano, tiene forma de semana.

Redacción: Equipo editorial de Kokoro AI Revisión técnica: Operaciones y Compras Publicado: 20 de agosto de 2026 Última revisión: 20 de agosto de 2026 9 min de lectura

El punto de pedido es el nivel de existencias en el que hay que lanzar el pedido para que el género llegue antes de quedarte a cero: consumo medio diario × plazo de entrega + stock de seguridad. El stock de seguridad es el colchón que absorbe lo imprevisible — un reparto que se retrasa, un fin de semana mejor de lo esperado. Es criterio operativo puro, sin norma detrás, pero con dos consecuencias económicas muy reales: pedir tarde son ventas perdidas y compras de pánico a precio de tienda de la esquina; pedir de más es capital inmovilizado y la primera fábrica de caducados — justo el desperdicio que la Ley 1/2025 te obliga a prevenir desde abril de 2026. En hostelería, además, la fórmula exige un ajuste: el consumo no es plano, tiene forma de semana, y el viernes no se parece al martes.

La fórmula, con un ejemplo completo

Fórmula

Punto de pedido = consumo medio diario × plazo de entrega (días) + stock de seguridad

Cuando las existencias tocan ese nivel, se pide. La cantidad pedida repone hasta el nivel máximo que hayas definido para el producto.

Ejemplo con un producto seco y estable — aceite de girasol en garrafas de 5 L:

  • Consumo medio diario: 4 garrafas (del histórico real de consumo, no de memoria).
  • Plazo de entrega del proveedor: 3 días entre pedido y reparto.
  • Stock de seguridad: 1 día de consumo, 4 garrafas (producto estable, proveedor fiable).

Punto de pedido = 4 × 3 + 4 = 16 garrafas. Cuando queden 16, se lanza el pedido: las 12 que se consumirán durante los 3 días de espera están cubiertas, y las 4 de colchón siguen intactas para absorber sorpresas. Si además defines un stock máximo de 30, la cantidad a pedir cuando saltas el punto es la diferencia: unas 14 garrafas.

El stock de seguridad se dimensiona según dos riesgos: la variabilidad de tu consumo (un producto de venta estable necesita menos colchón que uno de demanda caprichosa) y la fiabilidad del proveedor (el que entrega al 98 % merece menos colchón que el que falla un reparto de cada diez — otro motivo para medir el servicio, como se cuenta en la guía de proveedores).

El ajuste hostelero: el consumo tiene forma de semana

La fórmula clásica viene de almacenes donde el consumo diario es razonablemente plano. Un restaurante no es eso: el mismo local puede hacer el triple de cubiertos el sábado que el martes, y una media diaria simple miente en ambas direcciones.

DíaConsumo real (garrafas)Media plana
Lunes24 al día — correcta en total,
falsa casi todos los días
Martes2
Miércoles3
Jueves4
Viernes6
Sábado7
Domingo4

Las consecuencias prácticas:

  • El punto de pedido depende de qué días cubre el plazo de entrega. Un pedido lanzado el miércoles con entrega el viernes debe cubrir jueves y viernes (4 + 6 = 10), no «dos días medios» (8). El cálculo fino usa el consumo previsto de los días concretos del plazo.
  • El colchón se dimensiona para los días de punta, no para el martes: quedarse corto el sábado cuesta las ventas del mejor día de la semana.
  • En perecederos, la semana también manda el calendario de pedidos: el pescado se pide contra los días fuertes, no en lotes uniformes — y su vida útil corta pone un techo al lote que ningún descuento por volumen debería perforar, como se ve en la guía de caducidades y rotación.

A esta estacionalidad semanal se suma la anual (terraza, campañas, festivos locales): el histórico del mismo mes del año anterior suele predecir mejor que el mes pasado.

La materia prima del cálculo: consumo real, no memoria

Todo el edificio se sostiene sobre un dato: el consumo medio diario real, por producto y por día de la semana. Y ese dato no vive en la memoria del jefe de cocina — vive en el cruce de tres registros que ya deberías tener:

  • Las ventas por plato del TPV, traducidas a consumo de ingredientes a través de los escandallos: la vía más fina cuando los escandallos están vivos.
  • Los inventarios periódicos: entre dos conteos, consumo = stock inicial + compras − stock final, por producto. La vía robusta, inmune a raciones alegres.
  • Las compras por albarán: como aproximación de mínimos si aún no cuentas stock — con el sesgo conocido de confundir comprar con consumir.

De ahí sale el pedido sugerido: para cada producto, el sistema (o la hoja bien montada) compara el stock actual con el punto de pedido y propone cantidades que reponen hasta el máximo, con el consumo previsto de los días que vienen. La propuesta no sustituye el criterio del encargado — que sabe que este sábado hay despedida de soltero en la mesa doce — pero convierte el pedido de un ejercicio de memoria en una revisión de diez minutos. Y elimina el patrón más caro: el pedido clónico («lo mismo que la semana pasada») que ignora tanto el stock que queda como lo que de verdad se vendió.

No todos los productos merecen el mismo sistema

Aplicar puntos de pedido a las 300 referencias del local es matar moscas a cañonazos. La segmentación práctica:

  • Secos y bebidas (larga vida, consumo estable): el terreno ideal del punto de pedido formal. Se calculan una vez, se revisan por temporada y funcionan solos.
  • Perecederos de compra frecuente (fresco, pan, lácteos): pedido corto contra previsión de los próximos 2-3 días; el «punto de pedido» es casi diario y lo que manda es la previsión por día de la semana y la vida útil.
  • Producto crítico de alto valor (marisco, carne premium): previsión fina, colchón mínimo y conteo frecuente — aquí el sobre-stock duele el doble: capital caro y caducidad corta. Es la familia donde el conteo semanal de la guía del inventario rinde más.
  • Referencias de cola (especias, conservas de rotación lenta): nivel mínimo visual («queda un bote: apúntalo») sin más ingeniería.

Esta segmentación también protege del efecto secundario del miedo: tras un fin de semana sin gambas, la tentación es doblar colchones de todo. El colchón se sube donde el análisis lo pide — y cada garrafa de colchón extra es capital parado y espacio de cámara ocupado.

Errores habituales con stock mínimo y pedidos

  • Pedir «lo de siempre». El pedido clónico ignora stock actual y ventas reales: sobra género tras una semana floja y falta tras una buena.
  • Calcular con medias planas. La media diaria que ignora la forma de la semana infradota el viernes y sobredota el lunes.
  • Confundir stock mínimo con punto de pedido. El mínimo (de seguridad) es el nivel que no deberías perforar nunca; el punto de pedido está por encima: es el nivel que dispara el pedido con margen para el plazo de entrega.
  • Ignorar el plazo real del proveedor. El «te lo llevo mañana» del comercial y el plazo real del reparto no siempre coinciden: se calcula con el histórico de entregas, no con la promesa.
  • Dejar que el descuento por volumen decida el lote. El palé con 8 % de descuento que caduca a medias es más caro que el precio de lista — el lote lo limita la vida útil y el consumo, no la tarifa.
  • No revisar por temporada. Los puntos de pedido de julio con terraza no valen en noviembre: revisión al cambiar la estación o la carta.

El circuito completo de compras está en las guías de compras del Centro de Conocimiento.

Qué debes recordar

  • Punto de pedido = consumo medio diario × plazo de entrega + stock de seguridad: con 4 garrafas/día, 3 días de plazo y 4 de colchón, se pide al llegar a 16.
  • El stock de seguridad se dimensiona por la variabilidad del consumo y la fiabilidad real del proveedor, no por miedo genérico.
  • En hostelería el consumo tiene forma de semana: el cálculo fino usa el consumo previsto de los días concretos que cubre el plazo, no una media plana.
  • El dato base es el consumo real por producto y día de la semana, obtenido de ventas por escandallo y de inventarios — no de la memoria.
  • El pedido sugerido desde consumo real convierte el pedido en una revisión de diez minutos y elimina el pedido clónico, que es el patrón más caro.
  • Se segmenta por familia: punto de pedido formal en secos, previsión corta en perecederos, colchón mínimo y conteo frecuente en producto crítico.
  • Pedir de más es capital parado y caducados — el desperdicio que la Ley 1/2025 obliga a prevenir; el lote lo limita la vida útil, no el descuento por volumen.

Preguntas frecuentes

¿Cómo se calcula el punto de pedido de un producto?

Multiplicando el consumo medio diario por el plazo de entrega del proveedor en días, y sumando el stock de seguridad. Ejemplo: un producto con consumo de 4 unidades diarias, proveedor que tarda 3 días y colchón de 4 unidades tiene su punto de pedido en 16: al llegar a esa cifra se pide, el consumo del plazo de espera (12) queda cubierto y el colchón intacto para imprevistos. En productos con consumo muy variable por día de la semana, se afina usando el consumo previsto de los días concretos del plazo.

¿Qué es el stock de seguridad y cómo lo dimensiono?

Es el colchón de existencias que absorbe lo que la media no prevé: un reparto retrasado, una punta de ventas. Se dimensiona según dos factores medibles — la variabilidad de tu consumo (cuánto se desvían los días reales de la media) y la fiabilidad del proveedor (su porcentaje de entregas completas y puntuales) — y para los días de punta de tu semana, no para el martes tranquilo. En perecederos, la vida útil le pone techo: un colchón que caduca no es seguridad, es merma programada.

¿Cómo afecta la estacionalidad semanal de la hostelería al cálculo?

Es la corrección más importante sobre la fórmula clásica: un restaurante puede consumir el triple el sábado que el martes, así que la media diaria plana infradota los pedidos que cubren el fin de semana y sobredota los del lunes. La práctica correcta es trabajar con el consumo medio por día de la semana (histórico del propio local) y calcular cada pedido contra los días concretos que cubre su plazo de entrega.

¿Qué es el pedido sugerido y qué necesita para funcionar?

Es la propuesta automática de cantidades por producto que compara el stock actual con el punto de pedido y repone hasta el máximo definido, usando el consumo real previsto de los próximos días. Necesita tres ingredientes: consumo real por producto (de ventas por escandallo o de inventarios), stock actual fiable y plazos de entrega reales por proveedor. No sustituye el criterio del encargado: le ahorra la memoria y le deja solo las excepciones.

¿Conviene aprovechar los descuentos por volumen aunque suponga más stock?

Solo si el lote pasa dos filtros: que se consuma dentro de la vida útil del producto con margen, y que el capital inmovilizado y el espacio de cámara lo justifiquen. Un descuento del 8 % en un palé del que caduca la cuarta parte es una subida de precio disfrazada — y desde abril de 2026, además, el caducado recurrente choca con el plan de prevención del desperdicio que exige la Ley 1/2025. En secos de rotación alta, en cambio, el volumen suele compensar.

Fuentes oficiales consultadas

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BOEEUR-Lex

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