La materia prima se lleva entre el 25 y el 35 % de tus ventas, y se decide en detalles que el papel no enseña: la caja «barata» que sale cara por kilo, el albarán que nadie cotejó, el escandallo que se quedó viejo. Kokoro Supply junta pedido, recepción, stock y coste por plato en una sola cadena — y cada eslabón comprueba al anterior.
Pedir por WhatsApp es fácil. Saber el margen de cada plato esta semana, no.
Foto al albarán y Kokoro lo concilia contra tu pedido línea a línea: las cantidades que no llegan y los precios que suben quedan marcados en el momento, no cuando llega la factura a fin de mes.
Si el aguacate sube un 35 %, el coste de tu tartar cambia ese mismo día — con el margen recalculado y el aviso para renegociar el formato o retocar la carta.
Conteos por zonas con verificación y firma, y cada nevera recuerda lo que vive en ella. Del acta sale el consumo real del periodo, no una estimación.
Y todo con tus proveedores de siempre: aquí no hay marketplace, hay control de lo que ya compras.
Una caja de 10 kg a 32 € parece mejor que un saco de 25 a 76 €. Es al revés: 3,20 €/kg contra 3,04. Sin el precio por unidad base, se compra caro creyendo comprar barato.
Un audio al proveedor no deja constancia de qué se pidió ni a qué precio. Cuando llega otra cosa —o la misma a otro precio— no hay contra qué reclamar.
Se firma lo que trae el repartidor con la cocina en marcha. Faltas, sustituciones y subidas de precio entran por la puerta de atrás, cada semana.
Contar una vez al año, en papel, para el gestor. Sin conteos regulares no hay consumo real, y sin consumo real el food cost es una estimación.
El escandallo se hizo una vez, con los precios de entonces. El aguacate subió un 30 % y el plato sigue costando «lo mismo» en el papel — el margen se fue sin avisar.
Se conoce la venta y se conoce la compra total. Pero qué plato deja dinero y cuál lo pierde es una intuición, no un dato.
El dato entra una vez, en la puerta de atrás, y llega solo hasta el margen por plato.
Tus productos y los formatos de cada proveedor, con su factor a unidad base. Se monta una vez.
Pides desde la app, con precios e historial. El proveedor recibe un pedido formal, no un audio.
El albarán se coteja contra el pedido, línea a línea. Lo que no cuadra se marca en el momento.
Las existencias se actualizan solas con cada recepción y cada venta. Los mínimos avisan.
Conteos regulares por zonas, verificados y cerrados como acta. De ahí sale el consumo real.
Escandallos con precios vivos: coste por plato, margen por plato y food cost del periodo.
Una sola cadena en la que cada paso comprueba el anterior: lo pedido contra lo recibido, lo recibido contra el stock, el stock contra lo contado — y todo contra el precio comparable.
Cada pedido queda con su proveedor, sus líneas y sus precios. Lo que llega se coteja contra lo que se pidió, no contra el recuerdo.
El albarán entra —a mano o leído por OCR— y se concilia con el pedido: faltas, sustituciones y cambios de precio saltan a la vista.
Todo formato se traduce a su unidad base: la caja, el saco y la bandeja se comparan en €/kg o €/L. La compra cara se ve venir.
Recibir suma, vender y elaborar restan. El stock teórico está siempre al día y los mínimos avisan antes de quedarte sin producto un sábado.
Conteos por zonas del almacén, verificados por una persona y cerrados sin reabrir. El consumo real del mes deja de ser un misterio.
La receta conoce el precio actual de cada ingrediente: cuando un proveedor sube, el coste del plato y su margen se actualizan — y se ve.
De la puerta de atrás a la carta: cada pieza alimenta el mismo stock y los mismos números.
El margen se pierde en detalles pequeños y frecuentes. Punto por punto:
| Papel, Excel y WhatsApp | Kokoro Supply | |
|---|---|---|
| Comparar precios | Por el precio del bulto | Por €/kg o €/L, entre todos los proveedores |
| Hacer un pedido | Audio o llamada, sin constancia | Pedido formal con líneas, precios e historial |
| Recibir mercancía | Se firma lo que llega | Cotejo contra el pedido, línea a línea |
| Subida de precio del proveedor | Se descubre en la factura, tarde | Salta en la recepción, el mismo día |
| Stock actual | El que dice la memoria del cocinero | Teórico al día, con mínimos y avisos |
| Inventario | Anual, en papel, para el gestor | Mensual por zonas, como acta verificada |
| Consumo real | Desconocido | De inventario a inventario, contra ventas |
| Escandallos | Excel con precios de hace un año | Vivos: se actualizan cuando sube un ingrediente |
| Margen por plato | Intuición | Dato, con el precio de compra actual |
| Presupuesto de compras | No existe o no se controla | Por local y mes, contra el gasto real |
| Varios locales | Cada uno compra a su manera | Mismo catálogo, precios y comparativa |
Mismos locales, misma plantilla, datos cruzados: cada módulo hace mejores a los demás.
Cada formato se da de alta con su factor a unidad base: la caja de 10 kg, el saco de 25 y la bandeja de 2 se traducen todos a €/kg. A partir de ahí, el sistema compara lo comparable — y la compra «barata» que sale cara por kilo se ve antes de pedirla.
No. Kokoro Supply trabaja con tus proveedores de siempre: se cargan sus formatos y precios, y el sistema te da la visibilidad para negociar mejor con ellos — o para detectar cuándo conviene comparar.
En Kokoro, guardar un conteo no es verificarlo: verificar es que una persona firme que una zona está contada entera, y solo eso mueve saldo. Un acta cerrada no se reabre — se corrige con otro inventario, que deja rastro. Esa disciplina es la que convierte el conteo en un dato del que fiarse.
De dos formas: tecleando las líneas en la recepción o fotografiando el albarán para que el OCR lo convierta en líneas. En ambos casos se coteja contra el pedido y las diferencias se marcan en el momento.
Sí. La receta está anclada al producto, no a un precio escrito a mano: cuando la recepción registra un precio nuevo, el coste del plato y su margen se recalculan. Si un ingrediente sube y el margen baja del umbral, se ve.
Sí, y crece contigo: el catálogo, los formatos y los escandallos se comparten entre locales, cada local lleva su stock y sus inventarios, y dirección compara el food cost entre sedes.
Lo laborioso es el catálogo inicial de productos y formatos, y se hace una vez. Desde ahí, pedir y recibir es más rápido que por WhatsApp — y cada recepción va afinando precios e histórico.
En una demo de 30 minutos lo montamos con tus proveedores y tus platos, y ves tu food cost real.
Revisado por: Equipo de Operaciones de Kokoro AI — Especialistas en compras y control de costes en restauración. Última actualización: 19 de agosto de 2026.